El punk no ha muerto. Vive en España. Tuvo dos hijos notables con La Madre Patria: El Columpio Asesino y Triángulo de Amor Bizarro.
El Columpio, digno hijo mayor, se avergüenza de sí mismo cuando le mencionan a su padre. “Zomos pop”, responden de un modo que pareciera que en realidad están diciendo: “tocamos punk… Obviamente”, con una extraña mezcla de cinismo, sorna y humildad que reta a los sentidos: no se puede creer lo que se escucha. El Columpio Asesino es (suena a) post punk y dice que se llama pop. Como si nada. De un modo tan primitivo, que más parece que no conoce la diferencia. Sus influencias proto punk, tan notables en otros discos, se diluyen en La Gallina: estos muchachos se siguen avergonzando de su padre.
Su última placa suena a España. Y tiene una canción llamada México. El punk retornó al origen: La Gallina es como un anarquista en contra de la dictadura franquista. A mí me hace pensar en que Miguel de Unamuno conoció al punk y bautizó al hijo que éste tuvo con la Madre Patria, por más que ECA insista en que son ahijados de Jodorowsky. Lo que no significa que el disco suene a viejo, suena a ECA, que no es poca cosa. En su contra diremos que tan suena a sí mismo que algunas canciones repiten riffs con las antiguas… Escuche, compare y descubra, no le haremos todo el trabajo. Las canciones conservan ese sonsonete hipnótico de fondo, pero casi sin variación entre una rola y otra, logrando que a veces se crea que se escucha la misma canción.
Los sintes que hacían de ECA una banda electroclash bastante puerca, son ahora más oscuros y deprimentes. Dan miedito. Pero aún son lo que ECA ha sido: una banda densa, bailable y atascada.
In the mood
¿Triángulo de Amor Bizarro? No sé qué digan de sí mismos, pero si se escucha su primer disco, Mp72, se sabe que no pueden tener esa perturbadora inconciencia de lo que sé es, que padecen los de ECA. España debe tener algo, en los ríos, en el aire, que hace que sus bandas suenen tan asquerosas. Si las letras de ECA son perturbadoras, las de TAB son un poquito peores. ¿Peor que algo perturbador? Logran, además, algo que yo creía ya imposible en el postmodernismo: resultan transgresoras. ¿Llevar navaja siempre es conveniente? Escuche el disco y sabrá por qué. ¿O qué tal esto: “Portaos bien, hijos de puta, Jesús os mira, desde las alturas”? El Fantasma de la Transición recomiendo que la escuche, la escuche borracho, en ácido, en tachas, en vivo, la escuche pensando en Darwin, en que se hace viejo, en cuando era niño, en la virginidad, después de enojarse por descubrir que el mundo es una mierda, la escuche pensando en todo esto y no piense más que en el teclado. El trip lo dejará perfecto para Mal Como Efecto de Mala Voluntad. Definitivamente no son una banda para los seres atados (a las condiciones terrenas).




























