Por Allan D. Hernández
LOS 80´S claro que son un clásico a poco no escuchaste a los símbolos de esta decada: Michael Jackson, Prince, Madonna, Metallica, Axl Rose, Soda Stereo, Los Fabulosos, The Police.
Es preciso que en esa época todo era totalmente distinto, comíamos lo clásico no eran dulces de chile eran las Palelocas, paletas de jicama con chile, los coquitos, las banderitas de coco y lo más pesado era el chamoy en bolsita, los juegos no tan complejos: el atari y las maquinitas de la esquina, pero nos divertían las avalanchas, los patines y las hula-hula; y la música claro…quien no tuvo unos walkman y llevaba sus cassettes con unas cuantas canciones grabadas de la radio con todo y comerciales ¿no recuerdas estar frente al radio con el rec y la pausa puesta esperando que el locutor dejara de hablar para poner a grabar esa canción? lo peor llegaba cuando antes de que terminara la rola el tipo hablara que fastidio… quien no recorría su casete con una pluma bic dándole vueltas para volver a escuchar el lado A o voltearlo para escuchar el lado B porque solo tenían 4 rolas…
Puesto que es un clásico ahí te va un poco de lo que fue y en lo que termino el WALKMAN:
EL ORIGEN. Akio Morita y el ingeniero Masaru Ibuka son los creadores y culpables de tan infame invención. El origen se remonta 30 años atrás cuando Akio Morita y Masura Ibuka, fundadores de Sony Corporation, , ambos ejecutivos de la multinacional figuran como los creadores de la idea original pusieron en el mercado el famoso Walkman en 1979 comenzando una gran etapa de la evolución musical ah y claro de un gran negocio.
El TPS-L2, el primer modelo de Walkman de la historia, que llego para quedarse por más de 2 décadas.
La idea surgió un día en que Ibuka entró a la oficina de Morita y le contó que quería escuchar música sin molestar a los demás y sin tener que estar obligatoriamente al lado de su equipo estereofónico. Su solución era llevar la música consigo, pero el equipo era demasiado pesado.
En su libro “Made in Japan”, Morita recuerda con nostalgia: “La queja de Ibuka me puso en movimiento: le pedí a nuestros ingenieros que tomaran uno de nuestros confiables grabadores de cinta en casete, le quitaran el circuito de grabación y el altoparlante, y lo reemplazaran por un amplificador estereofónico. Diseñé los demás detalles que quería, entre los que figuraban auriculares livianos. Estos resultaron ser una de las piezas más importantes del proyecto Walkman”.
LA OTRA CARA DEL ORIGEN. Y como es de imaginarse la idea original no fue de la compañía SONY, si no de un alemán que radicaba en Brasil: Andreas Pavel por ahí de 1960. Al principio llamó al aparato "stereobelt" (cinturón estéreo), que consideraba más un medio de "añadir una banda sonora a la vida" que un objeto para ser comercializado.
Probó por primera vez su invento en febrero de 1972. Estaba en Suiza con su novia, y el casete que escuchaban era "Push Push", una colaboración entre el flautista de jazz Herbie Mann y el guitarrista de blues y rock Duane Allman.
En los siguientes años, Pavel presentó su invento en casi todas las compañías de audio (Grundig, Philips, Yamaha e ITT, entre otras). "Todos decían que nadie estaba tan loco como para ir por ahí con audífonos, que era sólo un aparatito inútil de un tipo medio loco."
Ignorando todas las puertas que se le cerraban, Pavel registró una patente en marzo de 1977 en Milán. Durante los siguientes dieciocho meses, tomó la misma medida en los EE.UU., Alemania, Inglaterra y Japón. Sony comenzó a vender su walkman en 1979 y en 1980 comenzó a negociar con Pavel, que buscaba recibir una parte de las regalías. La compañía aceptó en 1986 un acuerdo limitado para pagar regalías por las ventas en Alemania, únicamente de ciertos modelos.
En 1989 inició un nuevo juicio en las cortes británicas, que se alargó y consumió sus limitados recursos. Pavel afirma que en un momento les debía a sus abogados cientos de miles de dólares y estaba siendo perseguido por detectives privados y Sony lo estaba contrademandando. "Congelaron todos mis bienes, no podía emitir un cheque ni usar una tarjeta de crédito." En 1996, el caso fue desestimado, y dejó a Pavel más de US$ 3 millones en costos legales impagos, persistió, advirtiendo a Sony que establecería nuevas demandas en cada país en el que poseía una patente, y en 2003, después de una nueva ronda de negociaciones, la compañía acordó un arreglo fuera de las cortes.
LA ESTRATEGIA. La siguiente tarea fue comercializar el producto, y la idea más rentable también se le adjudica a Morita. Enviaron Walkmans a estrellas de cine estadunidenses y japonesas, a cantantes y celebridades, con la intención de llegar al usuario común a través de personajes con influencia sobre los públicos.
Los jóvenes comenzaron a adquirir sus reproductores portátiles por 150 dólares.
Entre la competencia también circularon productos desechables que no rebasaban los 250 pesos, pero la calidad de audio era baja o prácticamente nula.
Las innovaciones de los estéreos portátiles estuvieron asociadas al diseño y a la calidad. Para los principales desarrolladores, una de las premisas ha sido reducir el tamaño sin perder la estética y calidad de sonido.
EL CLIMAX! El reproductor tuvo su gran explosión a mediados de los 80 donde no solo Sony dominaba el mercado, ya que la oferta daba para todas las marcas competencia: AIWA tambien saco el suyo, PHILLIPS, SANYO, PANASONIC, TOSHIBA y demás marcas súper austeras por no decir baratas y asiáticas que hicieron posible que todos sin excepción disfrutáramos de la música portátil, por primera vez cualquier persona podía salir a la calle y escuchar su música favorita en cualquier lugar. Cada fabricante literalmente se quebró la cabeza por encontrar el nombre más idóneo a un artefacto tan atractivo como excéntrico. Ninguna marca superó la viveza de Sony, cuyo Walkman se posicionó como el favorito de referencia mundial. Mientras Sony las comercializaba bajo la marca "Walkman", Toshiba apostó por "Stereo Walky" y Panasonic "Stereo-To-Go".
En esa época donde los Thundercats, Mazzinger Z, Super Vacaciones, Los Super amigos, Burbujas, Los Snorkels, Lassie, Los Pitufos y nadie se perdía el programa de Chabelo ni Chiquilladas, el Cepillín eran la sensación, la promesa de aparatos digitales empezó con la comercialización del modelo D-1/2, una cinta de audio digital para uso profesional.
En 1983 apareció el walkman amarillo, deportivo y resistente al agua, que marcó el ingreso del aparato a otros deportes.
En 1984, el Walkman tradicional se transformó en una pequeña caja que cabía perfectamente en el bolsillo, de una anchura mínima que permitía cargar decenas de canciones en un disco compacto. Fue el primer Discman de la historia, el codiciado modelo D-50.
Aparecieron nuevas marcas, como la de JC Penny, que ante el éxito de los aparatos decidió fabricar su propia linea. JVC, otra marca, introdujo un estéreo con "todo", fue la primer estereofonía que incluyó la mayoría de características, como la reducción de nivel de ruidos, radio AM/FM, reversa, entre otras.
EL DECLIVE. Su decadencia y muerte fue al final de los '80. Esto se ha notado particularmente con los casetes pregrabados, cuyas ventas fueron alcanzadas por las de los CDs durante los primeros años de la década de los '90.
En 1992, salió al mercado el MZ-1, que podía tocar minidiscos (MD); el siguiente paso fue el Network Walkman (NW-MS7).
Muchos productos salieron y sobrepasaron al Walkman en términos de características y precio. Aparecieron modelos más pequeños, con más accesorios, a menor costo, pero el producto de Sony siguió como referencia.
En 1993, sólo los envíos de CD alcanzaron 5 millones, un aumento del 21%, mientras que los envíos de cassette disminuyeron un 7% (a aproximadamente 3,4 millones).
Ya en la época de la música digital, en 1999, la multinacional japonesa presento un nuevo concepto de dispositivo que permitía almacenar canciones bajadas de Internet, por una hora, para luego reemplazarlas. La batería era interna, lo mismo que la memoria.
Sin embargo, este reproductor no se comercializo masivamente y Sony seguía apostando por su línea tradicional sustituyendo la cinta por el CD. Fue la firma estadounidense "Diamond" con su pequeño "Rio" quien en 1998 aposto fuertemente por el formato MP3 introduciendo en el mercado los primeros reproductores que permitían almacenar música en ese formato.
En diciembre del 98, la historia de la música digital estuvo a punto de dar un giro inesperado y que hubiese significado el fin de lo que ahora conocemos.
En 2001 los casetes constituyeron solamente el 4% de toda la música vendida en los Estados Unidos. Sin embargo, en fecha 2006, los casetes en blanco todavía se están produciendo y se venden en muchas tiendas al por menor, y las instalaciones para la duplicación del casete siguen estando disponibles.
A pesar de la disponibilidad amplia de los medios de alta fidelidad, los casetes también siguen siendo populares para los usos específicos, incluyendo el audio de coche y otros ambientes difíciles. Los casetes son típicamente más rugosos y resistentes al polvo, calor y choques que la mayoría de los medios digitales (especialmente CDs).
La RIAA demando a "Diamond" por su dispositivo MP3 y pidió la retirada del mercado de sus reproductores. Aunque finalmente la justicia amparo a Diamond y abrio paso a la llegada de centenares de aparatos similares... aunque fue con el popular iPod de Apple cuando este tipo de dispositivos despegaron comercialmente en todo el mundo, pasando de ser un "aparato para freekies" a un nuevo concepto popular de música en movimiento.
El último modelo de Sony, destinado a romper la supremacía que Apple ha conseguido en este mercado con el iPod es el NW-HD1, que además de ser del tamaño de una tarjeta de presentación, súper liviano y con batería interna que dura 30 horas, tiene capacidad para guardar 900 discos compactos o 13.000 canciones, en un disco duro de 20 gigabytes, aunque sinceramente un reproductor mp3 te cuesta alrededor de 500 pesos con 2 gb de memoria, donde no solo puedes almacenar música y claro con la particularidad de decir que traes un aparato de la marca pionera en música portátil SONY WALKMAN….
Referencia:
Extraído de un artículo de The New York Times.
Libro de Akio Morita, fundador de Sony Corporation, los principios de los reproductores personales.




























