Únicamente la Verdad; primera incursión en el género operístico, de Gabriela y Rubén Ortíz, para lo que decidieron retomar versiones sobre el personaje femenino de Contrabando y traición
¿Casualidad o mirada visionaria? Lo cierto es que cuando la compositora Gabriela Ortiz y su hermano Rubén, el libretista, comenzaron a trabajar en la ópera Únicamente la verdad. La verdadera historia de Camelia, La Tejana, hace más de 10 años, nunca imaginaron la dimensión de realismo y veracidad que ésta habría de cobrar dadas las actuales circunstancias de extrema violencia que sufre nuestro país.
Finalmente, la asociación que Camelia, La Tejana, tiene con el mundo del narcotráfico, y toda la violencia inherente a éste, propició que a la postre los hermanos Ortiz concibieran una obra artística que resulta un fiel y crudo espejo o retrato de lo que hoy tristemente define la realidad mexicana: el narcotráfico, las ejecuciones sangrientas, la violencia compulsiva, la inmisericordia.
El escenario está prácticamente vacío, salvo por una enorme estructura cuadrada de madera que yace en el aire sustentada por decenas de pilares. Este gran cuadrado tiene a su vez una amplia abertura en su centro. La parte baja de la misma es utilizada como foso para la orquesta, la cual está integrada por 15 músicos; mientras en la superior se eleva otra estructura, ésta de metal, que representa un puente.
Y así nació la leyenda, el mito: Camelia, La Tejana, personificada en esta puesta por la cantante Nieves García, quien comienza a desaparecer de la vista de los espectadores, subida en un puente, vestida toda de negro, sombrero y botas en el mismo color, al tiempo que entona a capela Contrabando y traición.




























