
Las ventas cayeron en España un 20% en la primera mitad del ejercicio 2007/2008, un 29% en el tercer trimestre y se prevé que en el cuarto, que finaliza el próximo mes de marzo, la caída se sitúe en torno a las mismas cifras. Y esto para una etiqueta cuya facturación depende en un 75% del mercado español, es mucha pérdida.
En consecuencia, la compañía ha decidido reestructurar todo su negocio en España y cerrar Thomas Burberry, la marca creada en 1997 en España. Las tiendas de Madrid y Valencia que venden esta línea, además de las tiendas que tienen dentro de las sucursales de El Corte Inglés de toda España, podrían convertirse pronto en outlets, aunque aún no se ha hecho oficial esta medida.
Actualmente, el grupo cuenta con 1.150 trabajadores en España, aunque si se aprueba el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que han solicitado, pueden despedir próximamente a 250 trabajadores de su planta de Barcelona. Fuera, la compañía prevé despedir también a 290 empleados más en el Reino Unido, en la fábrica que el grupo tiene en Rotherham (South Yorkshire), centrando toda su producción en la fábrica de Castleford, también en Yorkshire. Esta medida choca con los 50 nuevos departamentos de accesorios que el grupo va a abrir próximamente en Japón, un país en las antípodas de la crisis.
El director general de Burberry en España ha declarado que estas medidas tienen por objetivo “seguir siendo competitivos y garantizar la viabilidad futura de la empresa en España”. Tal y como están las cosas, igual hay que encomendarse a algún santo.












